Opiniones

La furia de la Pachamama

Sisinia Anze Terán, ha novelado la historia de Juana Azurduy de Padilla, una de las mujeres más valientes que hayan nacido en Sudamérica, cuya vida estuvo llena de retos, batallas, triunfos y frustraciones; una guerrera que fue trascendental para la independencia de Bolivia y Argentina.

La novela histórica de Sisinia Anze, se desarrolla en los años convulsos de las ideas independentistas en esta parte del mundo, Juana Azurduy, hija de un criollo y una mestiza, nació en Chuquisaca – Alto Perú (hoy Bolivia) en 1780, el mismo año en que se iniciaba la “Gran rebelión de Túpac amaru y Micaela Bastidas”, un año de inflexión en la historia de nuestros pueblos.

Juana tuvo un carácter rebelde e ideas iconoclastas para la época virreinal en la que le tocó vivir; ella, entendía la cosmovisión andina y conoció el sufrimiento de su pueblo debido a los abusos del régimen español. Es sabido que, en esa época, las latitudes dominadas por “el imperio en el que no se escondía el sol” eran solo para los españoles, mas no así para criollos, peor aún para mestizos, indios o negros. En la novela Juana Azurduy, “la furia de la Pachamama”, Anze, nos habla sobre la vida de esta heroína y sus esfuerzos por la igualdad para las clases sociales en un Alto Perú que nunca habían visto al rey de España.

Juana Azurduy, fue una dama de condición económica acomodada; educada e ilustrada, que gustaba de leer las historias de Juana de Arco y Sor Juana Inés de la Cruz, con quienes se identificaba; hábil en la administración de las tierras que heredó, gracias a la buena voluntad de su padre, destacó en un mundo en el que la mujer no tenía mayores oportunidades. Casada con Miguel Asencio Padilla, caudillo de ideas libertarias y que fuera asesinado por los realistas, tuvo con él, cinco hijos, de los cuales perdió a cuatro de una manera terrible en los avatares de su lucha por la independencia de su tierra; solo su carácter indómito la hizo soportar tamaña perdida, para seguir luchando a sable y caballo contra los “puka kunkas” al mando de sus diez mil leales, en treinta y tres batallas. En “La furia de la Pachamama” se hace notar ese amor y lealtad de carácter mesiánico que le profesaban sus seguidores.

Por su extremo valor demostrado en la guerra contra los peninsulares, fue reconocida en vida por Bolívar y el gobierno argentino. El general Belgrano le hizo entrega de su sable y se le dio la jefatura de la división “Decididos del Perú”, con el derecho a usar el uniforme militar, ostentando  el grado de Teniente Coronel. Sin embargo, fue víctima de la indiferencia del gobierno de su país, terminando sus días en una pobreza extrema, trabajando de portera en una pequeña escuela, acompañada de un joven con habilidades especiales a quien adoptó.

Sus restos fueron sepultados en una fosa común, el 25 de mayo de 1862, día en que se celebraba el primer grito de libertario de Chuquisaca, el lugar donde nació.

En la actualidad es reconocida como Mariscal del Ejército de Bolivia y General en el Ejército Argentino.

Una historia de novela. Gracias Sisinia Anze.



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