Novedosas mascarillas

Mascarillas con motivos andinos y amazónicos salvan de la crisis a artesanas en plena pandemia

Sin clientes desde que irrumpió la pandemia de la COVID-19, varios artesanos se han reinventado para elaborar mascarillas de protección inspiradas en el arte tradicional de los Andes y la Amazonía, auténticas obras de arte que mantienen con vida a un sector paralizado tras la llegada del virus.

Lima.- Sobre los tapabocas, los artesanos, han trasladado elementos de su tradición y cosmovisión para lucirlos cara a cara, una original alternativa a los insulsos barbijos quirúrgicos de color azul o blanco que, con suerte, se pueden encontrar en las farmacias peruanas.

Sadith Silvano cose sobre una mascarilla el kewé, el tradicional bordado shipibo-konibo, uno de los pueblos indígenas más numerosos de la Amazonía, inconfundible por su estilo geométrico que simboliza el río, la selva y la piel de "ronin", la serpiente cósmica de su mitología.

Para cada mascarilla de kewé, también declarado patrimonio cultural nacional, Silvano emplea por lo menos tres días. Todas tienen un diseño único que bendice con ícaros, los repetitivos y agudos cantos de los nativos amazónicos. Esa dedicación tuvo su recompensa ni bien publicó su primer tapabocas shipibo.

"Ya tengo diez clientes de Estados Unidos que me han pedido estas mascarillas, y también otros de Canadá y Francia", dice Sadith Silvano, que hace 20 años llegó a Lima para asentarse Cantagallo, donde actualmente viven unas 250 familias de shipibos sin servicios básicos como desagüe.

"Era difícil encontrar mascarillas adecuadas. Entonces mi madre pensó en hacer unas de tela y a mí se me ocurrió pintarlas", dice Violeta Quispe, quien junto a su madre, Gaudencia Yupari, regentan un taller de "Tablas de Sarhua".

Tanto en pintura como en bordado, madre e hija trasladaron a la tela los dibujos de esta expresión artística patrimonio cultural de Perú y originaria de Sarhua, un municipio de la región andina de Ayacucho, en el sur del país.

Estas mujeres hacen su trabajo con serias limitaciones, pues por la cuarentena les es difícil conseguir materiales.

A pesar de las dificultades, ya tienen decenas de mascarillas con flores de vivos colores o con bordados similares a los de sus polleras, donde están representados elementos naturales como el sol, la luna, las montañas, los ríos y la flora.

Cuando Violeta y Gaudencia publicaron sus dos primeras mascarillas no se esperaban la calurosa acogida. "Ha sido masiva, muy positiva", manifestó Quispe, que vio como con los tapabocas volvían los pedidos al taller.

Fuente: RPP


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