Opiniones

Los arrepentimientos de la gente cuando van a morir. Las últimas palabras que nos acompañaran a la tumba.

Escribe Armando Avalos.- Cuando a Jonathan Coelho le dijeron que lo iban a intubar porque el coronavirus que lo consumía estaba entrando en su etapa crítica, pidió a los médicos que lo dejaran a solas unos minutos. Cogió su celular y escribió un mensaje para su esposa y sus pequeños hijos.

El texto decía: “Los amo con todo mi corazón y me han dado la mejor vida que podría haber pedido. Tengo tanta suerte que me enorgullece ser tu esposo y el padre de Braedyn y Penny. Katie eres la persona más hermosa y cariñosa que he conocido. Eres verdaderamente única. Asegúrate de vivir la vida con felicidad y la misma pasión que me hizo enamorarme de ti. Ver que eres la mejor madre para los niños es lo mejor que he experimentado”.

El agente penitenciario de 32 años, interrumpió brevemente su escritura por la tos y los dolores que le provocaban el Covid19. Luego concluyó su mensaje a su familia así: “Déjale saber a Braedyn que es mi mejor amigo y que estoy orgulloso de ser su padre y por todas las cosas asombrosas que hace y seguirá haciendo. Déjale saber a Penélope que es una princesa y que puede tener lo que quiera en la vida. Soy muy afortunado. No te contengas y si conoces a alguien debes saber que si te ama y ama a los niños eso me encantaría para ti. ¡Siempre sé feliz!”

Luego de escribir su mensaje, Jonathan fue intubado y días después murió. Cuando le entregaron a Katie Coelho las pertenencias de su esposo, descubrió el conmovedor adiós en su celular.

A diferencia de Jonathan Coelho cuyas últimas palabras fueron para agradecer a la vida por lo que había vivido, hay muchas personas que en estos tiempos de pandemia mueren sin poder despedirse de los suyos y en muchos casos arrastrando grandes arrepentimientos.

LOS ARREPENTIMIENTOS DE LOS MORIBUNDOS

Bronnie Ware, es una enfermera australiana que ha trabajado durante muchos años con personas desahuciadas y ha establecido los cinco principales arrepentimientos que tiene la gente antes de morir.

Son las confesiones llenas de impotencia y nostalgia de muchos moribundos. Las palabras no pronunciadas que a veces cargan algunos y llevan como pesadas cruces en sus vidas.

Ware afirma que el primer arrepentimiento que dicen las personas ante la proximidad de la muerte es: “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que otros esperaban que hiciera”.

Muchos en sus lechos de muerte, sienten una profunda tristeza por haber vivido esclavos de sus malas elecciones. De haber continuado con un matrimonio infeliz, de haber trabajado en algo que no lo llenaba, en haber vivido para complacer al mundo y no lo que su corazón les decía.

El segundo  arrepentimiento es: “Ojalá no hubiera trabajado tanto”. Muchos se dan cuenta al final de su existencia que una cosa es “trabajar para vivir” y otra muy diferente, “vivir para trabajar”. El no haber dedicado más tiempo y calidad de horas a la familia y seres queridos, el no haber disfrutado de cosas sencillas o momentos especiales por “estar ocupado en el trabajo”, es algo que al final del camino nos golpeará a la espalda.

El tercer arrepentimiento es: “Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía”. El no haber dicho a las personas importantes en nuestras vidas que los amamos, es algo que a muchos moribundos los atormenta al partir. El no perdonar, el no poder disculparse o agradecer a otro ser humano por lo que nos dio es algo que nos perseguirá hasta el final.

El cuarto arrepentimiento es: “Habría querido volver a tener contacto con mis amigos”. Quizá una de las cosas más invalorables es una verdadera amistad. Las personas al llegar a su momento final, buscan volver a ver y hablar con viejos amigos que a veces el trabajo, la distancia o diversas cosas nos alejaron y muchas veces es ya muy tarde.

El último gran arrepentimiento es: “Me hubiera gustado ser más feliz”. Es también triste para muchos moribundos aceptar en sus últimos momentos, que no fueron “realmente felices”. Que a veces creyeron erróneamente que el dinero, los cargos, posesiones, la fama o el haber buscado el “éxito” los iba hacer felices. Ahí suelen comprender que la felicidad no era llegar a una meta o riqueza, sino haber disfrutado el camino, que ahora veían en su tramo final.

Una de las cosas que más evitamos es pensar en la muerte. Pero la pandemia que afecta al mundo, nos mostró su rostro y nos recordó su presencia. El ver partir a tantas personas más que asustarnos nos debe hacer recordar el privilegio que tenemos de vivir. Y tratemos de que nuestro paso por la Tierra sea algo bueno. La vida es lo único que tenemos. Disfrutémosla y cuidémosla. Hagamos de nuestra existencia una búsqueda para ser felices y hacer felices a los que nos rodean. Que nuestro último mensaje no sea un arrepentimiento sino un texto de amor a la vida como el que escribió Jonathan Coelho a su esposa y a sus hijos. Un texto que se convierta en símbolo de vida y reflejo de nuestra existencia.

Bronnie Ware, autora del libro “Los Cinco Arrepentimiento de los Moribundos”.


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