Opiniones

Ni Machismo ni Feminismo

La Androginia, el equilibrio que deben buscar hombres y mujeres.

Por: Armando Avalos

En una ocasión un colega me quedó mirando horrorizado cuando le comenté que mi sueldo se lo entrego íntegramente a mi esposa, porque sé que ella es mejor administrando los recursos del hogar que yo. Fue la misma cara que vi en un vecino cuando tenía 16 años y me insistía en que tomara cerveza para “ser verdaderamente un hombre” y le dije que yo no tomaba.

El encasillarnos en roles solo de “hombres” o solo para “mujeres” es algo que felizmente poco a poco está cediendo paso a la igualdad de género en todos los aspectos. El machismo, así como el feminismo extremo son conceptos que van quedando desfazados. Todo punto de vista que analiza las cosas desde un extremo no es bueno.

Ser hombre no tiene porqué ser incompatible con ser hogareño, llorar alguna vez viendo una película, admitir una debilidad o dejar que la esposa, en el caso que lo haga bien, gerencie el hogar. Ser mujer y femenina, no tiene que ser incompatible con tener un carácter fuerte y ser aguerrida en la vida.

Hay un concepto que los psicólogos llaman androginia, que propugna que lo ideal en el ser humano es la combinación de ambas formas de ser. Es lograr un equilibrio de características positivas típicas de ambos sexos. Una persona puede ser dominante, segura de sí misma (características masculinas) y a la vez ser compasiva, simpática y comprensiva (características femeninas).

Este concepto lo acuñó la psicóloga norteamericana Sandra Bem protagonista de una historia muy conmovedora. Sandra Bem tuvo una infancia convulsionada. Su padre, un empleado de correos, era muy machista al punto que un día, la madre de Sandra, entre lágrimas, le dijo que su vida, al igual que el de ella, sería difícil por el simple hecho de ser mujer.

Esas palabras impactaron tanto en Sandra Bem, que ahí comenzó una lucha por la igualdad de género que incluso le acarreó problemas en la escuela. Casi fue expulsada de un colegio ortodoxo judío por ir a clases con pantalones.

 Decidió estudiar psicología y se enamoró de un profesor, con quien acordó un matrimonio no convencional en esa época. Un matrimonio igualitario. Compartían las tareas domésticas y se apoyaban mutuamente. Todo lo que no había visto en su hogar de niña. Tuvo dos hijas y el enfoque que había dado a su matrimonio, la inspiró a estudiar los efectos de los roles sexuales rígidos y desarrollar su teoría del esquema de géneros. Tuvo un gran impacto en los grupos de mujeres que buscaban la igualdad de género y en Estados Unidos, fue considerada en vida, como una de las mujeres más destacadas de la historia de la psicología.

LEGADO Y SU LUCHA POR NO SER OLVIDADA

Cuando Sandra Bem recibió uno de sus premios en 1995, pidió a los asistentes “suavizar” sus posturas sobre el rol de los hombres y mujeres. Insistió en que las características de los varones y las mujeres no son opuestas. Son dimensiones separadas y lo “sano” es que tengamos características de ambos para ser felices. Ser al mismo tiempo agresivos y protectores, firmes y amorosos.

Muchos creen que cuando Sandra Bem dijo estas palabras sin duda, buscaba que nadie viviera en un hogar como el que creció ella, donde prime el machismo. El recuerdo de esos años difíciles y la tristeza de la mirada de su madre, fue la que la impulsó a luchar tanto por la igualdad de género.

Aprender y motivarse de los recuerdos dolorosos de su infancia, fue lo que hizo a Sandra Bem temer tanto al olvido. Por eso, el año 2010 cuando le detectaron Alzheimer trató de luchar contra la enfermedad, pero cuatro años después, cuando comenzó a perder la memoria, se despidió de sus hijas y pidió a su esposo, Daryl, que la acompañe antes de partir.

El 20 de mayo del 2014, Sandra Bem en su casa en Nueva York, al lado de su esposo, tomó una droga y murió tranquilamente en su cama. Quiso partir mirando a su esposo, el hombre con quien construyó un hogar donde ambos eran iguales. El cómplice que la ayudó en su lucha por la igualdad entre las personas. Su amigo y compañero.

La vida de Sandra Bem y el hogar que construyó es para muchos un ideal que solo se puede lograr si somos flexibles y optamos vivir en armonía con el ser amado. Como dijo una vez Sandra Bem, el matrimonio es como un águila, donde el hombre es una de las alas y la mujer la otra ala. Y Solo podrán volar en armonía si las dos alas se alzan iguales.

Sandra Bem y su esposo.


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