Jaime Antezana Rivera

Bombas molotov en Surco: La trasnacionalización de la violencia criminal en el Perú

Escribe Jaime Antezana Rivera.- El 13 de enero pasado, un grupo de ciudadanos venezolanos atacó con bombas molotov a fiscalizadores de la municipalidad de Surco. Ese inusual hecho de violencia (pocas veces se ha visto el uso de bombas molotov en la vía pública) dejo varios fiscalizadores heridos. El alcalde de dicho distrito señaló que ese ataque fue un acto "terrorista".

¿Es un acto "terrorista" ese ataque de los venezolanos a fiscalizadores municipales? Es frecuente tipificar la violencia delincuencial y de sectores informales como "terrorismo". Eso se debe a la impronta que dejo el terrorismo que asoló al país en los 80 y parte de los 90: lleva a muchos a considerar la violencia criminal y de sectores informales e ilegales como "terrorismo".

No son lo mismo la violencia terrorista y la violencia criminal o de grupos de informales y/o ilegales. Son violencias radicalmente diferentes. Lo que el país está viviendo es una nueva etapa de la violencia criminal, aquella que va desde la delincuencia común (el robo o asalto), de organizaciones criminales (narcotráfico, corrupción, minería ilegal, trata de personas) y bandas de extorsionadores, etc.

En esta nueva fase de la violencia criminal destaca la participación de ciudadanos venezolanos. El descuartizamiento de dos jóvenes (un venezolano y un peruano en el distrito de San Martín de Porres, en octubre pasado, marcó un hito sangriento de su involucramiento en las dinámicas de la violencia criminal. Marca un antes y después en la violencia criminal.

El ataque con bombas molotv a fiscalizadores en Surco en plena luz del día es un dato que se suma a la voragine de las diversas formas de violencia criminal que asola, esa es la diferencia con las etapas pasadas, al conjunto del país. Pero la participación de ciudadanos extranjeros en hechos de violencia no es fenómeno nuevo. No arranca con los venezolanos. Empieza hace buen tiempo.

En el presente siglo, se puede distinguir tres momentos de participación de ciudadanos extranjeros en las dinámicas de la violencia criminal. La primera, entre el 2007 hasta el 2012, en el que se producen ajustes de cuentas de ciudadanos colombianos y mexicanos. Y un caso de un dominicano: el 21 de julio de 2008, fue hallado el cadáver descuartizado de Juan Custodio Isidro Minyotti cerca del cementerio Presbítero Maestro. No se encontró su cabeza.

El 5 de junio de 2007, según El Comercio, el mexicano Alejandro Pineda J. (46) fue asesinado de tres balazos en la cabeza por un sicario cuando transitaba por Miraflores (El Comercio 25.7. 2008). Con este hecho empezará una ola de asesinatos a mexicanos. Ese mismo año, el 5 de setiembre, fue asesinado el colombiano Jaime Caballero Pulgar es asesinado en un local del Kentucky Fried Chicken, en San Borja, por un sicario que le disparo con silenciador.

Un año y meses después, ocurrió un segundo caso: el 8 de agosto de 2008, en la urbanización Playa Rimac del Callao fue asesinado el mexicano Oscar Leal Aguilar, de 32 años. Asesino usó pistola con silenciador (El Comercio 9.8.2008). La mayoría de estos homicidios estaban vinculados al narcotráfico y fueron ejecutado por sicarios en motos lineales. Los ajustes de cuentas proseguirán de mexicanos y colombianos proseguirá hasta el 2014.

La segunda, del.2012 hasta el 2017, de ajustes de. cuentas de ciudadanos serbios. En 2012, arranca con dos. ajustes a ciudadanos de ese país de Europa del Este. Esto se produjo en un contexto de. ascenso de este fenómeno criminal: el sicariato y la diversificación de su uso por otras organizaciones criminales. El Callao, antes de la declaración de emergencia, fue. el crisol de los ajustes de cuentas motorizado por el tráfico ilícito de drogas por el puerto.

Una tercera etapa, arranca el 2018 hasta la fecha, signado por la incursión de ciudadanos venezolanos que llegaron al país por el notable éxodo o inmigración de ese país vecino. Con el éxodo llegaron -como los llaman en Venezuela- los "malandros" de ese país. Si bien la participación de ciudadanos venezolanos en hechos de violencia criminal se ha incrementado notablemente, sin embargo, no se reduce a estos.

Claro que no. En Madre de Dios está la incursión de brasileños. En Lima y Loreto de colombianos. Y, a través de los narcovuelos, hay presencia de bolivianos en varias regiones del país. Visto desde esa perspectiva, lo que está ocurriendo en el Perú es la transnacionalización de la violencia criminal en un contexto de globalización.


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