Armando Avalos Espichán

El temor al dinero: La sombra mental que no nos permite ser ricos

Escribe Armando Avalos Espichán.- El dinero nunca sobra. Todos lo deseamos o al menos eso decimos de boca para afuera. Al parecer cada vez más personas tienen un temor inconsciente a tener dinero. Parece ilógico, pero en países latinoamericanos como el Perú, de seguro usted ha escuchado la siguiente frase: “Soy pobre pero honrado”.

Y no se ha preguntado ¿No puede haber un rico honrado? Lamentablemente tendemos a estigmatizar el tener dinero. En una sociedad donde hemos heredado altos niveles de corrupción, cuando alguien se compra una camioneta o construye su casa, los vecinos suelen decir “en que estará metido”, “seguro que es narcotraficante”. Peor si es mujer, no faltan frases como “seguro se está acostando con su jefe”.

En la profesión que ejerzo hace 29 años, el periodismo, me cansé de escuchar la frase “con el periodismo no se gana, pero se goza”. Pregunto: ¿No puedo gozar y a la vez ganar dinero?

El tener dinero no es incompatible con la honestidad y desarrollar nuestra espiritualidad. Es indiscutible que el dinero sólo no nos da felicidad y aquel que solo busca dinero estará condenado a una vida vacía, pero tampoco podemos caer en considerar negativo tener dinero, porque ello nos llevará justamente a evitarlo inconscientemente y lo peor, a condenar a nuestras familias a la pobreza.

Para ganar dinero primero hay que dejar de considerarlo algo malo y luego diseñar estrategias para conseguirlo honestamente.

Napoleón Hill dice algo muy cierto. Hay gente que cree que sólo el trabajo duro y la honradez, por sí solos, le proporcionaran riqueza. ¡gran equivocación!

Como él dice “la riqueza, cuando aparece en grandes cantidades, nunca es sólo como resultado del trabajo duro. Cuando aparece, la riqueza es el resultado de exigencias definidas, basadas en la aplicación de planes definidos, y nunca se debe a la suerte ni al azar. Una idea es un impulso de pensamiento que incita a la acción, por medio de un llamamiento a la imaginación”.

En resumen: Objetivos claros, trabajo duro, estrategia para hacer productivo nuestro trabajo e imaginación para hacer cosas que otros no lo han pensado, podría resumirse la carrera por llegar al éxito económico en lo que hagamos.

Hay gente que no se capacita, hace lo mismo todos los días y espera resultados diferentes. Que no aporta en la empresa o negocio donde esté y pide aumento sin darse cuenta de algo básico.  Como explica Napoleón Hill, “una cosa es querer más dinero –eso todo el mundo lo quiere- y otra muy diferente valer más. Muchas personas confunden sus deseos con sus merecimientos”.

EL ERROR QUE NOS LLEVA A LA CODICIA

A principios del 2016 se hizo un estudio hallando que 62 personas más ricas del mundo tenían tanto dinero ¡cómo los 3,600 millones de personas más pobres! Esto quiere decir que, si la población mundial estaba en esos años por los más de 7 mil millones de personas, solo 62 multimillonarios acumulan en conjunto tanta riqueza como toda la mitad inferior de la humanidad.

El abismo en la distribución de la riqueza, más allá de las posiciones políticas o económicas, es un lastre para la humanidad y un signo que demuestra que vamos camino a una bomba de tiempo social. El ejemplo de las crisis sociales en Chile, Bolivia, Ecuador y Venezuela son un recordatorio reciente.

Y es que al igual que algunos estigmatizan el tener dinero, otros lo glorifican y lo ven como un único objetivo válido en la vida.

Meik Wiking en un estudio del Instituto de Investigación de la Felicidad de Copenhague en Dinamarca, concluye que por las ansias de ganar dinero estamos olvidando que no es lo mismo el valor de un hombre y su bienestar.

Que muchas sociedades como las latinoamericanas se estigmatizan el ganar dinero, pero en otras se van al extremo de considerarlo una meta por si sola. Ambos casos no llevan a la felicidad.

Wiking hace una observación clave, Estados Unidos pese a ser la potencia más grande del planeta, ha fracasado al transformar riqueza en bienestar.

Explica que “aunque Estados Unidos ha logrado progreso económico y una acumulación de riqueza durante el último medio siglo, esto no ha dado lugar a un aumento de la felicidad entre la gente. Una de las razones es la inequidad. Si un país duplica su riqueza, pero el 90% de dicha riqueza va al 10% más rico, no hay crecimiento. Hay codicia. Y cuando se trata de felicidad, la codicia ni es buena ni funciona”.

El Papa Juan Pablo II en un discurso que dio en el Vaticano ante miles de personas dijo una vez que ser rico y ganar mucho dinero no es malo ni pecaminoso. Pero aquel que compra una cosa o un bien sólo para presumir comienza a perder su conexión con Dios. Crometofobia, se ha denominado al miedo a tener dinero, codicia al que solo busca el dinero sin miramientos. El dinero ayuda a crecer y a vivir con tranquilidad, es una justa recompensa al trabajo, una satisfacción personal y también si no perdemos la brújula, un elemento que contribuirá a cumplir nuestros sueños y nos permitirá también ayudar a las personas. No tenga miedo a ganar dinero, tenga miedo a depender del dinero para sentirse feliz.


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