Armando Avalos Espichán

El Judoka que le hizo una llave al infortunio

La resiliencia, la estrategia del ser humano para superar la adversidad.

Escribe Armando Avalos Espichán.- El judoka Daniel Corila contenía las lágrimas cuando delante de él, el sordomudo Jhon Miller Moreno con señas y gestos, le daba las gracias por darle esperanza y confianza en la vida.

A través de una intérprete de señas que estaba a su lado, Jhon Miller le decía al profesor de artes marciales, que su sueño es representar al Perú en los próximos Para Panamericanos en la categoría de yudo, una meta que ahora está al alcance de sus manos, gracias al apoyo que Daniel Corila está dando a jóvenes discapacitados y aquellos que sufrieron abandono en su niñez.

Un abrazo sincero de ese muchacho que vive en el silencio, fue para Daniel Corila el premio que le arrebató al destino. Aquel que le hizo sufrir tanto en la vida, al haber vivido en un albergue para niños en abandono moral, el haber crecido sin amor de sus padres, el ser considerado un problema y expulsado de cuanto colegio o institución pisaba. Cuando nadie creía en él.

Como él afirma, Dios le envió un ángel para rescatarlo. Un maestro cubano de nombre Alberto Carmona, que le demostró que sí es una persona importante. Un maestro que le dio la mejor lección de la vida. Que el amor abre no solo los corazones sino las mentes de cualquier ser humano.

Daniel Corila al lado de su maestro cubano Alberto Carmona, quien lo convirtió en una nueva persona.

Y ese muchacho que muchos consideraron en su juventud un caso perdido y creció mutilado sentimentalmente, hoy da aquello que no tuvo, amor a sus alumnos. Pupilos como Jhon Miller que llegan a su escuela de artes marciales en Tacna para aprender gratuitamente a defenderse en la vida. No solo con una llave o un golpe de yudo, sino con su filosofía de vida, de cultivar su cuerpo, pero sobre todo su alma para luchar contra el infortunio.

Daniel Corila es un ejemplo de aquello que los psicólogos llaman un caso de resiliencia. La resiliencia es la capacidad del ser humano de adaptarse positivamente luego de superar traumas o crisis muy difíciles. Es la voluntad de repararse uno mismos las heridas, para seguir adelante.

Porque para ser feliz uno tiene que tener la capacidad de rehacerse y recordar que no hay ninguna biografía sin heridas.

LA RESILIENCIA, EL ARTE DE RESURGIR DE LA NADA

El concepto de resiliencia fue acuñado por el psiquiatra francés de origen judío Boris Cyrulnik. Durante la ocupación alemana a Francia, sus padres fueron detenidos y llevados a los campos de concentración donde fueron asesinados. Él fue adoptado por una institutriz y fue rescatado a los 6 añitos de ser llevado a los campos de exterminio escondido debajo del cuerpo de una mujer moribunda dentro de una camioneta. La enfermera que lo salvó, lo llevó a una granja fuera de la ciudad donde con una identidad falsa logró sobrevivir a la guerra. Siguió psiquiatría y dedicó su vida a estudiar el altruismo y la fortaleza humana para recuperarse de traumas como los que él vivió en carne propia.

El psiquiatra francés Boris Cyrulnik quien acuñó el término resiliente para describir a las personas que superan positivamente traumas en sus vidas

“Cuando hemos vivido una tragedia estamos a la defensiva. Cuando retomamos nuestras vidas y sufrimos menos. A la gente le nace un deseo altruista. Tienen ganas de ayudar a otros porque saben lo que es el sufrimiento. El altruismo es un mecanismo de legítima defensa para combatir el dolor”, sostiene Cyrulnik.

Cyrulnik recomienda a las personas que ayudan a otros, sin embargo, a no olvidarse de ellos mismos. Afirma que en una investigación que hizo en Toulon, descubrió que el 50% de enfermeros, médicos, psicólogos o psiquiatras que dedicaban su vida a ayudar a los demás, sufrían de depresión por agotamiento profesional.

“Esto pasa porque cuando te centras demasiado en la otra persona, sueles acabar por descuidarte a ti mismo”, sostiene el psiquiatra francés.

Él recomienda que, si bien podemos abrazar una carrera, debemos hacernos la pregunta ¿Qué más voy a hacer además de mi profesión?  El especialista sostiene que uno debe dedicarse a otras actividades que le llene el alma como la música, el canto, el deporte, la colección, la lectura o lo que nos genere una satisfacción.

Boris Cyrulnik posando con su madre, quien solo meses después sería asesinada junto a su esposo y la mayoría de su familia en un campo de concentración nazi.

“Uno tiene que hacer algo más para preservarse a uno mismo. Está bien si uno sigue su vocación, pero uno también es una persona y si nos despersonalizamos caeremos en depresión y no seremos útiles a los demás”, afirma Cyrulnik.

La resiliencia descrita y acuñada por Cyrulnik es un mensaje de esperanza. Antes se pensaba que los traumas sufridos en la infancia eran imborrables y marcaban el destino de las personas.

Pero hoy se sabe que como Cyrulnik, cada vez más personas logran comprender que es posible transformar el dolor en fortaleza motora. Una persona resiliente es la que logra comprender que él puede ser arquitecto de su propia alegría y de su destino.

Junto al maestro de yudo Daniel Corila y su pupilo, el joven sordomudo Jhon Miller.

EL SILENCIO DE LOS INOCENTES

Jhon Miller Moreno cuando tenía apenas 5 años, oía como cualquier niño normal. Un día, en su tierra natal, Iquitos, jugaba y se subió en un árbol. Se resbaló y cayó de cabeza. Sus padres fueron a auxiliarlo y aterrados lo llevaron a un centro médico al ver que de los oídos del pequeño emanaba sangre.

Luego de ser dado de alta, Jhon comenzó a perder progresivamente la audición. El mundo se convirtió en un escenario sin sonidos.  El no poder escuchar ni siquiera su propia voz, hizo que Jhon fuera poco a poco perdiendo su capacidad de habla.

Pero hubo algo que Jhon nunca perdió. Su fortaleza para luchar en la vida. Emigró a Tacna y ahí ha comenzado a reinventarse. Aprendió el lenguaje de señas en la Asociación de Sordomudos de Tacna. El poder comunicarse, el poder dar a conocer sus pensamientos y sus sentimientos a los demás, fue para él un regalo de Dios.

Sueña con lograr grandes cosas. Una de sus oraciones, fueron oídas y la academia de artes marciales de Daniel Corila le dio la oportunidad a un grupo de jóvenes sordomundos a prepararse en sus instalaciones y tratar de competir por un cupo para representar a nuestro país en los próximos panamericanos.

Fue en una de esas clases de yudo, donde encontré a estas dos almas gemelas. Un alumno que lucha contra su discapacidad física para lograr sus sueños y un maestro que superó una discapacidad emocional, que el trauma de una infancia muy difícil parecía condenarlo. Y que por el contrario fue lo que lo impulsó a ayudar al prójimo.

Dos ejemplos de personas que usan la resiliencia para reinventarse. Para salir con su propio esfuerzo de la pesadilla que a veces la vida se puede convertir, pero sólo si lo permitimos.

El sufrimiento puede ser una vía insospechada en nuestra búsqueda de la felicidad. El dolor puede llevarnos a una madurez de nuestra personalidad, a un mayor conocimiento de uno mismo y a despertar sentimientos tan nobles como el altruismo.

Ejemplos como los de Daniel Corila y Jhon Miller nos deja la siguiente reflexión: sólo existe un antídoto al sufrimiento, al dolor y a la enfermedad: el amor.


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