Juan José Álvarez Sauri

La educación técnica profesional

Escribe Juan José Álvarez Sauri.- Por algún lado, salió la Ministra de Educación del Perú, de esa legión, de “ilustres desconocidos”, que pueblan este país. Ahora, con declaraciones sobre el horizonte fantasma de la reorganización de la Educación nacional, obedientes a los dictados del “poder oculto”, que creen, sólo con leyes y más leyes, vamos a cambiar.

Estamos copados, por la ineficiencia y por la palabrería. Se llega al Bicentenario y, vergüenza, en el “cuarto mundo”. La gente de altos cargos públicos, olvidan deliberadamente, a personajes y obras, de un pasado mucho mejor y más productivo. Afirman, con ellos y su Presidente, se inicia “la nueva era” o “el nuevo Perú del siglo XXI”.

Tal proceso mental, no se ha alterado, casi nunca. Es mentalidad y lenguaje, del “poder”. Perumin 34, fue escenario propicio para “figuretear” con propósitos, educativos y productivos. Gente seria, en ese evento, confirmó que empresarios peruanos y extranjeros, escogían lo que decían, quizás, con la esperanza a futuro, de ganar algo.

El discurso presidencial, un “parto precoz inconstitucional, escapando a las reglas, ya establecidas, para presentarse, como el campeón de los pesos pesados. de la moralización o presumiendo la inmoralidad de todos, también, dijo recibir masivamente el consenso del pueblo. El empresariado sufre, de falta de memoria.

En ciertas épocas, colectivamente, son ciegos, sordos, amnésicos, y, titubeos. El síndrome de la cobardía y el miedo. Para la amnesia de la mayoría de peruleros. La satanizada reforma universitaria de 1919, que lideró Víctor Raúl Haya de la Torre con la participación de los obreros.

En esa reforma universitaria, participaron destacados peruanos, de todas las ideas políticas: Julio C. Tello, José Antonio Encinas, Pedro Zulen, Honorio Delgado, Jorge Guillermo Leguía, Carlos Monge, Hermilio Valdizán, Manuel Abastos, Borja García. Y los estudiantes, que han escrito la historia nacional.

Esa reforma, democratizó la docencia y la enseñanza. Se daba oportunidades, para que al mismo tiempo trabajase y estudiara. Un intento frustrado por la mentalidad de las sotanas. Escuché a la ministra y dudo, que reconozca cuánto de presupuesto dispone su portafolio y cómo se está gastando.

La educación técnica superior y media, son indispensables, en el desarrollo nacional, con ciencia, con tecnologías, con humanismo. Por años se ha discutido la participación de la empresa privada en la educación técnica, inclusive, la enseñanza técnica por TV y Radio, como en Francia y Alemania, después de la II Guerra.

En el Perú, existió el plan de educación técnica o de oficio y mando medio, orientado por el Estado, dividido en 2 ciclos: el técnico o de ciencia aplicada o profesiones de nivel medio, y, el otro, de categoría universitaria.

En el país hay historia. El drama es la proliferación de profesionales ignorantes, engendros de mezquindad y de oportunismo. Los que introducen torpes cambios para aparecer, “creadores y originales”.

Esa gente desfigura las cosas buenas, realizadas. Desconocen, el verdadero potencial de la juventud, desconocen hechos, frustran sueños y deseos. Recién descubren la existencia del Perú.

En 1904, la Congregación Salesiana llega al Perú, inspirados en la obra educativa, de Juan Bosco, cura de Turín, Italia, que realizó en ese tiempo, una alianza estratégica, con los técnicos-empresarios de su pueblo, para brindar educación técnica gratuita, a los jóvenes pobres. Carpinteros y ebanistas, imprente ros, electricistas, mecánicos, albañiles, textiles, zapateros. La idea floreció, en Italia y Europa y se extendió por el mundo.

El Perú recibe al Padre Carlos Pane era arquitecto. Y formo un grupo de jóvenes en técnicas de la arquitectura.

Así, nace la “Escuela de Artes y de Oficios”, de los Salesianos, que entregó al Perú, miles y miles, de jóvenes técnicos y excelentes personas. Voy a contar una historia no sabida. Muy joven, por años, acompañe, al sacerdote salesiano, el Padre Giovanni Gasbarri, más conocido como “El Padre Joven”, a pesar, de su edad corría y tomaba al vuelo el tranvía.

Era el Capellán del Panóptico o Cárcel Pública de Lima. Allí, conocí a los presos, más famosos de la época, al “Dandy” de los delincuentes limeños “Tatán” o “Niño Dios”. Este delincuente, leyenda muy inteligente, aprendió Ebanistería en el penal, y, cuando salió libre, fue a la “Escuela de los Salesianos”, a enseñar gratis, la profesión de Ebanistería. Por intrigas en el hampa, lo devuelve a la cárcel, y allí, lo asesina el delincuente La china.

La Educación Técnica Estatal, se dicta en el Politécnico “José Pardo” de la Av. Grau. Con magníficos profesores peruanos, italianos, franceses, enseñaban lo más moderno en mecánica automotriz y electricidad. Guardo el recuerdo, de los sábados, por la tarde, nos reuníamos, con un grupo de jóvenes artistas de las Bellas Artes, alrededor del maestro artista del Politécnico, -Artemio Ocaña-, para comentar, la vida y la obra, de los Grandes Maestro del Arte. Para el maestro Ocaña, no podía haber una buena charla, sino se acompañaba de “buen vino tinto” y “queso gouda y salame”.

Amaba, entrañablemente, la memoria del artista Goya y la filosofía de la musas. Y, ni que decir, de Toulousse Lautrec y las chicas del Follie Berger. Tiempo, que no volverá. Ni Ministros, que entiendan, los contenidos, de una “bella época” de la cultura nacional.


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