Esteban Juan José Alaverz Sauri

Perú: Coyuntura difícil

Escribe Esteban Juan José Alaverz Sauri.- Los peruanos entramos al tobogán de las pasiones desatadas, con esas historias de las luchas contra la corrupción y los moralizadores gobernantes. La verdad, cada día, se pierde interés por la problemática nacional, por la arrogancia y la estrechez de criterios, que están fuera de la realidad y de la verdad.

El sectarismo oficialista de antaño, despertaba cierta simpatía y hasta apoyo. Pero, lo que vemos hoy, es una serie de desmanes verbales para ocultar con cinismo todas las barrabasadas que se cometen en el ejercicio del Poder.

Está sucediendo lo que ya se avizoraba en el horizonte. El gobierno comete errores, violencia, impopularidad, cuando no hay garantías para la vida de los ciudadanos ni para las propiedades. Todo se encubre con las palabrejas de la “lucha contra la corrupción”.

Hay una sensación que cada día se alejan más del panorama político nacional, las estructuras políticas-ideológicas, volviendo aparecer los conocidos fantasmas del pasado, nada conciliatorios y más bien, los conflictivos, que siendo gente poderosa, se doblegan a los caprichos de los mandones de turno.

El gobierno tiene que entenderse y arreglarse con la oposición. Esa es la democracia. Y dejándose, de lado, las opiniones de comunicadores sociales, que sólo expresan su ignorancia y su mediocridad intelectual e histórica. No se trata sólo de discusiones políticas sino de consideraciones superiores, hoy luctuosas e inútiles.

Miramos, la política nacional con mentalidad de capillas, se lanzan dardos hirientes unos contra otros. Hasta el Presidente de todos los peruanos entra en ese juego de provocaciones, que rebaja la majestad del cargo.

Es decir, provoca innecesariamente a la oposición, cuando debe ser él, quien debería poner los paños fríos ante las borrascas políticas. Hemos retrocedido, en la calidad de la “política y de los políticos”.

No es sólo con leyes y más leyes, que se va cambiar al país. Tampoco, con marchas y contramarchas.

 Lo inteligente es proponiendo una rápida concordia entre los Poderes del Estado, teniendo como guía la Constitución, haciendo las cosas pero en la forma debida, dejándose fuera las suspicacias.

Aprendamos de las cosas buenas del pasado. Las sabias palabras del líder aprista Ramiro Prialé: “Conversar no es pactar no es claudicar”, sino llegamos a entender el sentido de la política civilizada, la situación en el país va empeorar en términos quizás irremediables. Y cuando se incendia la pradera es muy difícil apagarla.

Estamos en camino al día de la Patria y, a los 200 años de vida republicana y, seguimos “engañados”. No hemos sido capaces de salir del subdesarrollo material e intelectual, y, se ha retrocedido, en lo poco que se había avanzado, por falta de entendimientos posibles.

El Presidente de la República se halla obcecado por la situación interna del país y su campaña política en base a la “lucha contra la corrupción”. En vez, de enfrentarse a la realidad nacional, de encararla y de remediarla en los hechos. Pero no, la descarga contra sus opositores en el Congreso Nacional. Lo que hace imposible encontrar soluciones patrióticas.

El Estado peruano, está muy debilitado por la falta de confianza y de honestidad de las autoridades en los Poderes decisorios de la vida nacional. El Presidente está envuelto en su propio laberinto, y, deja la sensación que más le preocupan las encuestas y las opiniones de las ONGs, que lo que sucede en la calle.

Esta columna es escéptica. Por más de medio siglo se ha estado dentro de los meandros de la “real politik” de este país. Todos los –organismos o comisiones- creados para paliar las crisis han fracasado. Hemos entrado al facilismo de lo “coyuntural” cuando los problemas son “estructurales”.

El Presidente Manuel Prado Ugarteche, cuando había crisis en algún Ministerio, le decía a su Ministro, tranquilo no desespere: “Nombre una Comisión y meta la mayor cantidad de gente, y, va estar tranquilo por mucho tiempo”. ¡Político viejo y cazurro!.

Para llegar a soluciones prácticas y prontas, se necesita honestidad y conversar sin prejuicios y tender los puentes de equilibrio entre las partes. No entender esa situación, los problemas seguirán insolutos. En distinta medida y diferente ámbito, lo que nos llama la atención, lo hemos vivido.

La incapacidad para gobernar con nefastas medidas suicidas y maniobrismo maquiavélico, nos llevará irremediablemente a un Golpe de Estado y a una dictadura militarista. Hostilizar y desacreditar es la peor de las recetas para mantenerse en el Poder.

Las “elegías criollas” tienen un valor monetario pero al desplomarse el andamio…Todo serán críticas de los conocidos criticones.

Fuente: Esteban Juan José Alaverz Sauri


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