Víctor Valdez Meléndez

El ser humano y el desprecio a la vida

Escribe Víctor Valdez Meléndez.-  Cuando era pequeño, el lago YARINACOCHA tenía sus aguas limpias, de un color verde mar y hasta se podía ver los pescados, las piedrecitas y las conchas de perlas en su interior. Había abundantes delfines y muchísimos pescados. En los bosques que le rodean, los árboles eran impresionantemente altos, coposos, grosísimos; dignos de admiración que hasta se podía y debía hacer un museo natural en la zona de la restinga. Hoy es un lago contaminado y, pese a las ansias de mantenerlo limpio, por esfuerzo de su alcaldesa, Jerly Diaz Chota, es un cuasi basural, con plásticos por doquier, y sus bosques son cada vez más pobres y deforestados.

En mi niñez, la quebrada de YUMANTAY del distrito de Manantay, era un centro de abundante pesca, sin ápice de contaminación. A nadie se le ocurría botar siquiera una pequeña basurita. Hoy es un auténtico basural, con aguas negras y pestíferas totalmente contaminadas. Hace unos días, por iniciativa del gobernador ucayalino, Pancho Pezo, y del alcalde del distrito de Manantay, Víctor Hugo López, se ha sacado de sus asquerosas aguas 25 toneladas de basura; pese a ello, aún hay muchísima basura.

De las lanchas y botes que hacen las rutas PUCALLPA-CONTAMANA, y PUCALLPA-MASISEA-IPARIA, arrojan botellas descartables, plásticos, platos descartables y todo tipo de basura a las aguas del gran río Ucayali, y así sucede en todas las rutas, río arriba y río abajo, pero ninguna autoridad alza su voz de protesta ni atina reaccionar.

Los buses que salen de PUCALLPA-LIMA en los horarios de 1:00pm, 1:30pm y 2:00pm, suelen arrojar los platos, cubiertos y vasos descartables en la carretera Federico Basadre, virtualmente a orillas del río Aguaytia, exactamente entre AGUAYTIA y TINGO MARÍA, luego de pasar el Boquerón del Padre Abad, y pese a lo evidente y grotesco espectáculo, ninguna autoridad de AGUAYTIA jamás ha protestado ni reaccionado.

En mi juventud, en el río Huallaga, que baña y brinda sus aguas a la ciudad de HUÁNUCO, era tan limpio que no había un papelito en sus aguas. Hoy, ese río frente a Huánuco, se está convirtiendo en un almacén de plásticos y botellas desechables, que su propia comunidad tira, creyéndolo basural.

El río fronterizo que separa TUMBES con ECUADOR, es un verdadero asco y genera náuseas. Es la más patética expresión de la bestialidad humana en cuanto a contaminación se refiere, al igual que la quebrada de YUMANTAY.

Los hermosos lagos de LA OROYA y de varias partes de CERRO DE PASCO fueron secados y radicalmente contaminados por la minería legal.

Donde se elabora coca y hay actividad de MINERÍA ILEGAL, seguro es que se destruye la vida de las cochas, quebradas, lagos y ríos. MADRE DE DIOS es un palmario ejemplo, y lo mismo está sucediendo en PUERTO INCA y en NUEVA REQUENA.

Hace 10 años manejaba mi coche de Puente Piedra hacia Miraflores. Vi, con estupor, cómo se votaba abundante basura de un bus que venía de TRUJILLO.

En otra ocasión, manejaba por la vía expresa, y observo que desde un lujoso Mercedes Benz arrojan basura. Apresuro la velocidad para reclamarle, y me doy con la sorpresa que la persona que manejaba era la esposa de un Ministro de Estado.

Con estos hechos y ejemplos, quiero dejar establecido que pareciera que el ser humano se detesta a sí mismo. Pareciera que el hombre se guarda RENCOR a sí mismo. Como que el ser humano se ODIA a sí mismo. Si así no fuere, ¿cómo se explica que ensucie el lugar donde vive, contamine las aguas que bebe, destruya el lago y río que le brinda el alimento, desaparezca los bosques que le da la vida?

En una ocasión, mientras mi niño y yo nos movilizábamos en un motokar en la ciudad de PUCALLPA, mi niño abrió un caramelo y se le escapó la envoltura. Ante esto, pedí al piloto que regresé para buscar y recoger la envoltura. Desde entonces, mi niño JAMÁS volvió a soltar nada que pueda ensuciar su ciudad.

No ensuciar, no echar basura, no contaminar, es cuestión de CONVICCIÓN y básica cultura. No contaminar es expresión de RESPETO a nuestra comunidad, es quererse y respetarse uno mismo; es expresión de amor y respeto a nuestros hijos; es buscar una vida limpia y saludable para los niños que han de venir mañana.

No contaminar es proteger la vida; es no permitir que nuestro planeta muera por culpa nuestra.

Si te estimas siquiera un poquito, demuéstralo no arrojando basura a tus calles, enseñando a proteger tu medioambiente, no contaminando las aguas, no destruyendo los bosques.

Fuente: Víctor Valdez Meléndez


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