Augusto Lostaunau Moscol

Historia presente: La memoria colectiva hoy

Augusto Lostaunau Moscol *

La llegada al Perú de varios miles de inmigrantes venezolanos ha generado un fuerte debate entre los propios ciudadanos peruanos. Un debate que no se agota al momento de decir: “que no vengan los venezolanos” o “nos están quitando nuestro trabajo”. Mucho menos se entiende al momento de acusar al otro como: “xenófobo”; “racista”; “amigo de Chávez y Maduro”. Ya quisieran los encargados del régimen que las cosas fuesen tan simples y las respuestas muy sencillas. Pero, no lo es. El problema radica en la existencia de una Historia=Memoria Colectiva reciente que hace imposible esa simpleza y sencillez deseada por los ineptos que controlan los tres Poderes del Estado Peruano.

El destacado educador  Arístides Medina Rubio sostiene que:

“La historia es la memoria colectiva de una sociedad cualquiera, a partir de la cual los hombres tratan de comprender y de explicar el pasado en todas sus dimensiones y expresiones, descubriendo sus constantes -espacios de leyes sociales- y proponiendo líneas para el desarrollo ulterior de esos mismos hombres”.

Precisamente, el modelo neoliberal fue impuesto en el Perú durante la dictadura de Alberto Fujimori. Un régimen que se caracterizó por la existencia de cientos de casos de violaciones de Derechos Humanos y corrupción generalizada entre los miembros del fujimorato, empresarios, partidos políticos, medios de comunicación privados y con intereses. Esa imposición se “justifico” en la existencia de violencia política y corrupción. Se argumentó que con las medidas del modelo neoliberal se acabaría la corrupción del régimen del PAP (1985-1990) y la violencia política iniciada en 1980.  Aunque, para decirlo coloquialmente, la medicina fue peor que la enfermedad. Medina Rubio agrega que:

“Ya quedó muy atrás el tiempo de la historia episódica, la que sólo quería conservar la memoria de los grandes hombres, la que pretendió esconder, detrás de una desmedida valoración de sus héroes, los procesos sociales, y la que pretendió desmerecer e ignorar, por cotidianos y repetitivos, los hechos vinculados a las masas anónimas. Quedó igualmente sepultada la historia cuya memoria sólo aspiraba a una erudita descripción de los hechos y de los fenómenos, descarnada de cualquier intento de comprensión y explicación en beneficio de los hombres mismos”.

Esa historia episódica que nos fue enseñada en los colegios y es la base del programa educativo elaborado en alguna oficina ubicada en el sótano del Ministerio de Educación. Esa historia episódica de “grandes gobernantes” que realizaron “grandes obras”. Así, cada régimen era recordado por las cosas “que construyó” o “inauguró”. Pero, la realidad social rebasó esa modalidad de historia. La década de 1980 demostró que los regímenes sólo construyen e inauguran “obras” como una forma de ocultar las “comisiones” que se deben pagar para lograr la adjudicación.

La Memoria Colectiva de los peruanos de inicios del siglo XXI mantiene vivo el recuerdo de la corrupción generalizada desde 1980 hasta la actualidad. La impunidad. El Poder Judicial copado por jueces con camiseta de partidos políticos. La política inhumana y antiperuana impuesta desde el Poder Ejecutivo. Las desapariciones forzadas y asesinatos de estudiantes universitarios. La muerte de campesinos que se oponen a la contaminación ambiental producto de una minería sin mayor control.

Por ello, Arístides Medina Rubio sentencia que:

“Hoy, la ciencia de la historia se ha desembarazado de toda tentativa de reproducción del pasado, porque sabe que en el mejor de los casos, sólo podría reproducir la ideología de los dominadores; por eso ahora busca la comprensión y explicación del “devenir de los hombres en el tiempo”, planteando lo que se pudiera llamar la necesidad de la historia y agregando a esta un papel mucho más significativo en el concierto de las ciencias del hombre”.

Aunque, en nuestro país, la historia ha sido secuestrada por la ideología neoliberal y posmoderna que se caracteriza por negar el carácter científico del conocimiento histórico. La autoproclamada “Academia” rechaza toda forma de  Historia Ciencia. Tal como sucedió en el último Congreso Nacional de Historia cuando una propuesta de mesa fue rechazada porque estaría integrada por Historiadores que se han manifestado a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú. Una actitud propia de los radicales y sectarios que sólo escriben para satisfacer los deseos de quienes les han otorgado sus “becas” en el extranjero. Esa es la historia que la sociedad rechaza.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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