Augusto Lostaunau Moscol

La suspensión de la incredulidad y el panorama electoral actual

Augusto Lostaunau Moscol *

Los ciudadanos peruanos hemos sido convocados a participar en las elecciones regionales y municipales 2018. Éste domingo 7 de octubre tendremos otra “fiesta electoral”. Una “fiesta electoral” que tiene más cercanía a un “circo electoral” que a una jornada cívica-ciudadana. La gran mayoría seremos electores y miembros de mesa. La minoría será candidata a la gobernación regional; alcaldes provinciales y distritales; regidores. Mientras los más estarán aburridos; los menos estarán “nerviosos”.

Como de costumbre, los meses anteriores a las elecciones, los candidatos –y sus compinches- están ocupados en sus campañas. Las promesas electorales van en todas direcciones. Ninguno presenta un Plan de Gobierno. Todas son promesas que entran en sus volantes (que dejan debajo de la puerta) o en las pancartas que colocan en casas y postes de alumbrado eléctrico o servicio telefónico. Son meses en los cuales, la fantasía y la ficción invaden el pensamiento del ciudadano. Todos quieren creer que tal o cual candidato “solucionará” los graves problemas que vivimos. Se produce una conexión masiva entre panorama electoral y Suspensión de la Incredulidad.

Pero, ¿Qué es Suspensión de la Incredulidad? La analista de guiones española Adriana Izquierdo (en su artículo La Suspensión de la Incredulidad) señala que:

“Al contrario de lo que esos autores de aires esnobistas tienden a afirmar, la conexión entre el consumidor de ficción y una obra es una relación simbiótica. En este vínculo juegan muchos elementos pero hay un concepto que resulta clave a la hora de acercarse a una ficción…La suspensión de la incredulidad define ese acto del espectador de apartar de forma voluntaria el sentido crítico a la hora de juzgar el realismo de lo que está viendo. El espectador amolda los criterios bajo los que juzga la realidad de una historia a las reglas propias que genera cada narración. Samuel Coleridge puso el término sobre la mesa a principios del Siglo XIX cuando reflexionaba sobre géneros como la fantasía, cuya naturaleza exige este compromiso a quien quiera entregarse al disfrute de sus historias. Sin embargo, es un concepto que se aplica prácticamente a todos los ámbitos de la ficción pero cuya ejecución presenta más dificultad cuanto más realista sea su apariencia”.

De esta manera, el ciudadano elector deja de un lado su sentido crítico para aceptar como real y viable las promesas electorales. Los candidatos pregonan que para acabar con la inseguridad ciudadana “hacen falta más serenos; más policías; toque de queda para menores de edad; pena de muerte; convocar a las fuerzas armadas; etc.” Todos olvidan que ninguna medida represiva es la solución de un mal social cuando no está acompañada de medidas que eliminen o contrarresten el origen de ese mal social. Más serenos no significa más seguridad. Más policías no significan mayor justicia. Toque de queda sólo criminaliza a los menores de edad. Las fuerzas armadas no significan mayor respeto a los Derechos Humanos. Se debe investigar el origen social de la inseguridad ciudadana. Partir de cuáles son los factores que permiten su nacimiento y desarrollo. Y, nos daremos cuenta que las promesas son falsas posibilidades de solución.

Pero, en el Perú, la actividad política se parece más al arte de mentir que al estudio científico de la realidad. El escritor argentino Luciano Sivori (en su artículo ¿Qué es la Suspensión de la Incredulidad?) sostiene que:

“Si no tuviéramos la voluntad de “dejar pasar ciertas cosas”, sería imposible para nosotros disfrutar del cine, la literatura, la televisión o los videojuegos. Si no nos dejáramos convencer, aunque sea mientras leemos, de que la magia de Hogwarts es posible, nunca podríamos entretenernos verdaderamente con la obra del Universo Potter, por ejemplo…El escritor tiene que esforzarse por hacer realista lo irreal, lo imposible. Así lo hizo Miguel de Cervantes, quien narró una obra realista que parodia a las clásicas historias de caballeros, dragones y damiselas en peligro…La suspensión de la incredulidad también es un componente esencial del teatro. Al leer una historia de William Shakespeare debemos aceptar las limitaciones en la historia, sacrificando realismo y, en ocasiones, credibilidad  y lógica, en pos de la diversión”.

En nuestra política local, nuestros candidatos no tienen un ápice de parecido a Shakespeare, Cervantes o Hogwarts. En el Perú, nuestros políticos tampoco se parecen a Vallejo, Eguren o Scorza. En nuestro país, los políticos tienen más parecido a un cómico ambulante o un humorista de plaza pública. Y, esto no lo decimos en forma racista o clasista. Por el contrario, los políticos peruanos hace mucho tiempo han dejado de realizar cátedra política y lo único que hacen es burla política. Inimaginable escuchar hoy un discurso al estilo Manuel González Prada. Inimaginable hoy leer un texto al estilo José Carlos Mariátegui. Ya no tendremos un ministro como Jorge Basadre. Ya no tendremos un representante en el exterior como Raúl Porras Barrenechea. Nunca más. Ahora, estos políticos de pacotilla no pueden sostener un discurso de 30 minutos. Necesitan de un individuo que, cada 15 palabras, corte el discurso para gritar el eslogan de campaña. Puras frases hechas. Un mitin ahora es un espectáculo lleno de regalos, orquestas de música y mucha cerveza. La Suspensión de la Incredulidad juega un rol muy importante en el panorama electoral.

Además, Sivori anota que:

“En la vida real esto es elemental para poder disfrutar el show de un mago. Sabemos que el tipo no está cortando a la mujer en dos, pero elegimos sorprendernos, elegimos creerlo por un momento. Nos dejamos seducir por la remota posibilidad de que sea cierto…Aristóteles planteó este concepto de verosimilitud (junto a muchos otros sobre la literatura) en su fascinante Poética, aunque no le dio un nombre preciso. Ahí postula que para convencer a alguien (a lectores y espectadores, por ejemplo) es preferible una mentira creíble que una verdad increíble”.

Así, en el Perú, los políticos prefieren “una mentira creíble que una verdad increíble”. En Lima, se dice que para solucionar el caos vehicular se deben construir más puentes sobre el Río Rímac o el Paseo de la República; se debe ampliar la Panamericana Norte y la Panamericana Sur. Y los medios de comunicación privados y con intereses los apoyan. Más construcciones significan más dinero para las grandes constructoras. Más dinero para las constructoras asegura más publicidad. La Prensa Basura y la Televisión Basura sólo entrevistan a los candidatos que ofrecen más cemento y asfalto. Ningún candidato plantea una nueva cultura peatonal, una nueva conducta para el conductor, un reordenamiento del tránsito vehicular, mejor señalización. Nada de eso porque no te “invitarán” los medios de comunicación privados y con intereses. Tu rostro no saldrá en la portada del diario basura.

Adriana Izquierdo agrega que:

“La supresión de incredulidad tiene más armas. Ese imaginario cultural y experiencia vital del espectador que han supuesto un inconveniente para ‘The Newsroom’, han sido y son beneficiosos para otro tipo de relatos. La medicina, la abogacía y otras temáticas en esa línea son abordadas asumiendo la entendible ignorancia de la audiencia ante estos temas. Pero todo tiene su inconveniente y ésta asunción juega en contra de la ficción cuando la ignorancia no es tal, resultando imposible que un médico suprima su incredulidad y acabe viendo ‘House’ como una comedia y no como un drama. El imaginario popular también juega un papel importante y aceptamos fácilmente que un vampiro se queme y derrita a la luz del sol pero nos burlamos de aquellos que brillan o que utilizan crema solar factor cien para protegerse (véase ‘The Gates’), cuando las tres posibilidades son, en realidad, igual de im-posibles”.

La ignorancia de la audiencia es un factor muy importante que permite al candidato “una mentira creíble que una verdad increíble”. Por ello, no existen planes de gobierno regional o municipal; sólo un conjunto de promesas irrealizables. No existe candidato honesto que nos diga que “con él sólo se empezará a solucionar un  problema que necesita 20 años para hacerlo”. Esto último significaría quedar último. El ciudadano peruano no vota con la razón. El ciudadano peruano vota con la ilusa esperanza de creer en lo imposible que- a su vez- es im-posible. El Perú se convierte en un Universo Potter donde un candidato-mago todo lo puede.

Estamos nuevamente frente a un circo electoral que sólo nos dejará “una mentira creíble que una verdad increíble”. Estamos frente a un  show o espectáculo circense. La magia de la literatura se convierte en un discurso de baja categoría en boca de los candidatos. El cine de ficción recorre –a pie- las calles y avenidas de todo el Perú. No cabe duda que “una mentira creíble que una verdad increíble”.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos

Sigue transmision gu db1ca652

Anuncio newsletter gaceta f29c7558

Vuela3 3c84a537

Congreso 7c7dcada

Normita3 f155fb4e


Más leídas - Augusto Lostaunau Moscol