Augusto Lostaunau Moscol

Una improvisación más

Augusto Lostaunau Moscol *

La reciente muerte de la señorita Eyvi Ágreda, luego de ser cruelmente atacada por Carlos Hualpa, abre nuevamente el debate sobre la necesidad de enfrentar la violencia contra la mujer en el Perú de hoy. Una violencia que ha ido en aumento y que se caracteriza por presentar ataques cada vez más cruentos. Se ha pasado del asesinato con cuchillo a quemar a la mujer. Lo que demuestra que las formas de agresión contra las mujeres se han “normalizado” en un grupo de varones peruanos. Esto, a su vez, es consecuencia de la inexistencia de una política nacional contra toda forma de discriminación y violencia.

Y, para enfrentar la violencia contra la mujer, el Gobierno Provisional de Martín Vizcarra ha improvisado una vez más. Siempre toma el camino más fácil. Así como para enfrentar la crisis económica no se le ha ocurrido nada nuevo y recurrió a la vieja fórmula del paquetazo; de igual manera, para enfrentar la violencia contra la mujer sólo ha emitido un comunicado, a manera de pronunciamiento, que desnuda su incapacidad e improvisación. Un total remedo de política nacional.

En el susodicho pronunciamiento, indica que:

“Ante los hechos ocurridos con la ciudadana Eyvi Ágreda, quien fue víctima de una brutal agresión por Carlos Hualpa, en un acto totalmente cobarde, todos los peruanos y peruanas repudiamos y compartimos el profundo dolor por el que la familia viene atravesando…Su feminicidio nos debe llevar a la convicción profunda que estos hechos no deben volver a suceder, para lo cual es necesario el cambio de patrones culturales que justifican estas situaciones. La violencia contra las mujeres no tiene justificación…Quiero expresar mi solidaridad con las mujeres víctimas de violencia, y también el firme compromiso de nuestro gobierno para hacer frente a este flagelo, que constituye una amenaza a todas las mujeres, niñas y adolescentes, a través de acciones concretas de todos los poderes del Estado y de la sociedad civil; cuyo objetivo sea construir una sociedad justa e igualitaria”.

Es decir, tuvo que morir una nueva víctima de la violencia contra la mujer para que el Presidente Provisional Martín Vizcarra se pronuncie y asuma con seriedad que el feminicidio es un problema que afecta a miles de familias y enferma a nuestra sociedad en su conjunto. Tuvo que morir Eyvi Ágreda para que el Presidente Provisional Martín Vizcarra tenga conocimiento que las mujeres víctimas de violencia también tienen rostro. Que Eyvi Ágreda no es una simple y fría cifra o porcentaje a la que nos han acostumbrado los defensores del inhumano modelo económico impuesto por las hordas de la dictadura cleptómana que secuestro al Perú durante la década de 1990.

Pero, lo más delirante del pronunciamiento improvisado –una vez más- del Presidente Provisional Martín Vizcarra, es el anuncio de cinco medidas que no tienen ni pies ni cabeza:

“En ese sentido, he dispuesto declarar de interés nacional y prioridad del Estado. “La lucha contra la violencia hacia las mujeres” para lo cual:

  1. Constituiremos una Comisión de Emergencia para enfrentar el problema crítico de violencia hacia las mujeres que el país enfrenta, presidida por el Presidente del Consejo de Ministros e integrada por los ministros y ministras de los sectores involucrados, así como los máximos representantes del Ministerio Público y Poder Judicial, y representantes de diversas instituciones y organizaciones de la sociedad civil que trabajen la problemática. Dicha comisión tendrá como objetivo la elaboración de un plan de trabajo para la implementación de una Política Pública  que brinde protección, prevención y atención en casos de violencia hacia las mujeres, asignándosele los recursos necesarios.
  2. Declararemos en alerta permanente las comisarías a nivel nacional, para que en las 24 horas del día puedan recibir denuncias y aplicar las medidas de protección correspondientes en salvaguarda de la vida e integridad de las mujeres.
  3. Realizaremos un trabajo articulado y multisectorial para la prevención de la violencia contra las mujeres desde todos los programas y servicios sociales que ofrece el Estado a nivel nacional, liderado por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).
  4. Crearemos el programa “Hombres por la igualdad” con el fin de involucrar y garantizar que todos los varones del país accedan a información necesaria que les permita desarrollar relaciones respetuosas e igualitarias con las mujeres.
  5. Hemos solicitado al Congreso de la República, la delegación de facultades para legislar en materia de lucha contra la violencia hacia las mujeres, que incluye una propuesta normativa para sancionar el acoso en espacios públicos y privados, vacío legal que ha permitido que ocurran casos como el de Eyvi; siendo necesaria su aprobación en el más corto plazo”.

Como ya se indicó, estas cinco medidas no tienen ni pies ni cabeza. Son la sinrazón más improvisada que se le puede haber ocurrido al Presidente Provisional Martín Vizcarra. Ya que:

  1. Se supone que los ministerios vinculados al tema, así como los otros Poderes del Estado, deben tener una política para enfrentar cualquier tipo de violencia. Así que, resulta un despropósito crear una Comisión de Emergencia cuando lo único que debe hacerse es reunir las políticas parciales y convertirlas en una política nacional.
  2. Si se piensa declarar que las comisarías deben atender las denuncias las 24 horas del día, ¿significa eso que las comisarías no funcionan las 24 horas del día? ¿Qué existe un horario para poner denuncias? ¿Los fines de semana las comisarías están cerradas? O, se quiere culpar sólo a la Policía Nacional del Perú. Cierto es que existe gran desidia por parte de muchos efectivos policiales para enfrentar el problema, pero eso no debe ser generalizado. Un curso y capacitación del personal policial, junto a una política de sensibilización frente al problema podrían generar mayores efectos positivos que sólo un cumplimiento de horarios.
  3. El Ministerio de la Mujer ha demostrado total incapacidad para enfrentar el problema de la violencia contra la mujer. Los programas no han funcionado porque están en manos de gente incapaz o desinteresada por el tema social.
  4. Una política de “hombres por la igualdad” implica tener una mirada machista del problema de violencia contra la mujer. Algo así como “respeta a una mujer porque también tienes madre” que es una idea súper machista. Serán las propias mujeres –apoyadas por leyes claras y precisas- las que luchen por una valoración de igualdad.
  5. Es trabajo del Congreso de la República implementar el marco legal para la lucha contra la violencia contra la mujer. Es función del ejecutivo ponerlas en práctica. Si el Congreso de la República no tiene capacidad de hacer las cosas, entonces se debe crear una nueva institución que las haga. O delegar funciones a la Defensoría del Pueblo o el Tribunal Constitucional. El Ejecutivo no tiene capacidad para hacerlo. Sabemos que las leyes vigentes no facultad ni a la Defensoría del Pueblo o al Tribunal Constitucional para hacerlo, pero bastaría con un Decreto Ley y que el cuerpo legal surgido pase por la aprobación del Congreso de la República en menos de 15 días calendario.

En improvisado pronunciamiento que desnuda la  incapacidad del Gobierno Provisional de Martín Vizcarra termina diciendo:

“Convencidos que estas medidas ayudarán a la lucha frontal contra la violencia hacia las mujeres; por todo lo antes mencionado, no abandonaremos nuestro trabajo de prevención de la violencia en las escuelas y hogares involucrando a toda la comunidad educativa…Finalmente, hago un llamado para que toda la ciudadanía, sin distinción de ningún tipo, enfrentemos este problema que afecta gravemente a las mujeres de nuestro país”.

Y, nuevamente se anuncia que con educación se logrará superar este problema. Cuando es el sector educación el que cuenta con menos presupuesto. Cuando tenemos un modelo económico que ha hecho de la educación un negocio para enriquecer a una minoría. Cuando colegios y universidades son vistos como un negocio. Cuando la educación ha fracasado por falta de una Ley General de educación.

No cabe duda que estamos frente a una improvisación más del Presidente Provisional Martín Vizcarra. Y mientras tanto, cuántas mujeres tendrán que morir para entender que se trata de un problema sistémico.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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